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miércoles, 15 de octubre de 2008

LAS GRANDES ESTRELLAS SE AGRUPAN POR PRIMERA VEZ EN UN SINDICATO

Con el titulo "El Rock unido jamàs serà vencido" comienza el articulo del diario Critica de la Argentina del dìa 5 de Octubre.

Las principales estrellas de rock y el pop inglés como Robbie Williams, Radiohead, Iron Maiden, The Verve y David Gilmour formaron la Coaliciòn de destacados Artistas para pelear por sus derechos de autor y las negociaciones arbritrarias de las discogràficas con los sitios de Internet.

Era indudable de que el algún momento ocurriria, en que los musicos se unirian para combatir a su verdadero enemigo, una industria discogràfica signada por la avaricia y la codicia, que jamás consultó con los artistas cada paso que lleva a cabo para evitar su extinción en el mundo digital. Por eso Uno de los objetivos principales de los musicos es retener los derechos de autor de sus canciones, que en la mayoria de los casos quedan en manos de discogràficas por decenas de años (en una época incluso era a perpetuidad). La idea es licenciar esos derechos por un tiempo prefijado.

Tambien quieren incrementar su rol en la venta de discos y recibir una mayor parte de los beneficios económicos. Todos ellos sospechan con bastante fundamento que en la era digital su música puede venderse y utilizarse mediante muchos canales de distribución, lo que implica la aparición de nuevos mercados de los que se sienten excluidos, incluso se estàn firmando acuerdos entre compañias discogràficas y tecnologicas, los artistas deberian recibir una compensacion justa como parte de los acuerdos. Desde otro lado hay artistas que editaron su album en Internet sin el respaldo de una compañia.

Otro punto es conseguir que los intèrpretes de una composición también cobren por el uso de una canción en avisos y publicidades, y no solo los creadores como ocurre actualmente.
La cámara que reúne a la industria discográfica en Inglaterra ,la BPI hizo saber que tenian grandes expectativas en iniciar dialogos con la coalición.

Pero es real que la industria de la música es una compleja comunidad que une intèrpretes, compositores, promotores, managers, agentes, sellos discogràficos, editoriales, distribuidores, fabricantes y minoristas. Ninguna parte puede funcionar correctamente sin las otras partes.
¿ Se puede complacer a todos?. De hecho que los musicos que integran esta coaliciòn no estàn sufriendo privaciones, al contrario, pero lo cierto es que las compañias discogràficas, facturan mucho mas que ellos. Muchos artistas estan trabajando de modo independiente. Serà que volveremos al modelo de musico de antes en que vendia su cd de mano en mano luego de un concierto?. No lo creo, pero si de que hoy por hoy pasa por varias manos antes de llegar al consumidor. Hay que ver qué mano agarra más.


domingo, 21 de septiembre de 2008

¿Pirateria?

Publicar en blogs me parece interesante no solo porque podemos compartir información y aprender muchas cosas, sino también porque podemos debatir e intercambiar opiniones y puntos de vista, desde nuestras experiencias, creencias y valores. Por eso me resulta atractivo publicar esta contraposicion de opiniones sobre un mismo tema que siempre se hace en la revista Rumbos, en este caso la pregunta es:
¿Debería restringirse la libre circulación de música por Internet?
"La piratería fagocita a los músicos" (Por Maitena Aboitiz)
La tentación de conseguir en un puesto de la calle un disco que tanto queremos y a mitad de precio... Todos conocemos de que se trata tener al alcance de la mano y de manera instantánea la música que deseamos, en el momento exacto que nuestros oídos necesitan escucharla. Pero de algún modo esa instantaneidad le quita encanto, seducción, porque no hay ningún camino que recorrer para poder conseguir eso que tanto queremos. Claro que resulta muy tentador pero muy efímero.
Todo muy lindo, pero el sticker pegado en el celofán del disco muestra un número que para muchas personas es inaccesible. Así como también a muchísimos artistas les resulta imposible llegar a una discografía y mucho más duro se les hace alcanzar un buen arreglo una vez que llegaron al escritorio indicado. Y si a esto le restamos demás lo que les fagocita la piratería: no resulta justo para nadie. Planteada la paradoja, tengo la esperanza de que, por un lado, la industria encuentre un camino de equilibrio permitiendo que los precios resulten más accesibles al público, que retribuyan mejor a los artistas lo que les pertenece y que se animen a apostar a nuevos talentos, y por otro lado, que los melómanos hagan respetar los derechos de los músicos y de ellos mismos a disfrutar de la obra completa: tal y como fue concebida. "Original" significa estar cerca de la raíz , de la creación y ninguna obra de arte puede ser entendida y disfrutada en su totalidad lejos de la concepción.
"Mozar nunca cobró por copias de sus obras" (Por Julián Gallo)
Los músicos que defienden los derechos de autor diseñados en el siglo XX les gusta decir que el intercambio de archivos musicales entre computadoras destruirá la música y que acabará con la creatividad. Insisten en confundir la música -como arte- con la música como negocio. Conviene aclarar que nada, ninguna tecnología, ninguna práctica -ni aún la piratería que copia los discos y los vende en alfombritas en las calles- destruirá la música, porque esta no necesita de discos, menos para existir.
La música evolucionó como negocio al mismo tiempo que lo hicieron las tecnologías de grabación y reproducción, decir que es lo que sucederá o que es lo que hay que hacer con la música en la era digital desde afuera de la industria es absurdo. Pero me permito sugerir cuatro cosas que creo interesantes para pensar la música en el siglo XXI: la música no debe ser gratis (hay cosas gratis que producen millones como Google); los músicos deberán trabajar más para para ganar lo mismo ¿Quién dijo que un músico debe ganar más que un médico o un plomero?; la distribución en Internet beneficia a la cultura musical del mundo y luego beneficia al negocio de la música, aunque todavía no sepan cómo; hay una parte de la música que le pertenece al artista y, otra, al público. Acéptenlo. Más música, más barata, más fácil estará disponible en todas partes.
Y la verdad que podemos encontrar razones en ambas partes, pero la realidad es que hoy día no solo circula libremente música por Internet, sino que también películas, inclusive circulan en la venta callejera antes de estrenar en salas de cine de cada cuidad. Este es un hábito de la nueva cultura, la cultura del siglo XXI.

BAJEN EL VOLUMEN

hola a todos!!! finalmente, después de varios inconvenientes puedo publicar unos textos que me parecieron interesantes en lo que respecta a tecnología, cultura y creatividad.
El articulo que voy a compartir a continuación tiene como copete: La contaminación sonora, en general, pero también ciertos hábitos culturales y nuevos dispositivos tecnológicos, podrían crear una nueva generación de hipohacúsicos.
Realmente algo interesante, sobre todos para nosotros los jóvenes que a diario utilizamos reproductores de MP3, disckman, el reproductor de música del celular, entre tantos otros dispositivos. Muchas veces escuchamos informaciones y comentarios sobre el daño que puede provocar su uso y abuso de estos, pero ¿Realmente estamos bien informados y conscientes de sus causas y efectos? Prestemos atención al texto.
Un mundo saturado de gritos y bocinazos, de música y televisores a todo volumen. donde nadie recuerda que son los susurros. Aunque muchos piensen que en la ciudades ya convivimos con esa realidad irritante, los expertos aseguran que todavía falta lo peor: en pocos años, se acentúe la tendencia de pérdida de audición entre adolescentes y jóvenes. Un problema que ya se registra en los chequeos de salud preocupacionales de quienes buscan trabajo por primera vez, con pérdidas de hasta diez decibeles de audición.
El oído es como una cajita de cristal. Pero poco son conscientes de cuanto hay que cuidarlo. La Organización Mundial de la Salud recomienda como límite de tolerancia los 65 decibeles y ubica el umbral del dolor, para personas con audición normal, en los 120 decibeles. Sin embargo, la mayoría de los recitales de rock alcanzan los 140 decibeles, es decir el mismo nivel de ruido de las turbinas de un avión.
En la sociedad del ruido, la Argentina integra un triste ranking con 105 decibeles en algunas esquinas, y en horarios picos, la cuidad de Buenos Aires es la cuarta cuidad más ruidosa del mundo después de Tokio, París y Nueva York. Urbes como Córdoba y Rosario no se quedan atrás. ¿Estamos criando futuras generaciones de sordos?, ¿Podemos, a causa de malos hábitos, perder progresivamente uno de nuestros sentidos?
Según la Federación Argentina de Sociedades de Otorrinolaringología (FASO), estar expuesto durante mucho tiempo a un ruido superior a los 80 decibeles puede provocar, además de problemas de audición, alteraciones del sueño y en el ritmo respiratorio, taquicardia, náuseas, cefaleas, irritabilidad y disminución de la potencia sexual. También hay efectos fisiológicos como la fatiga auditiva, los zumbidos transitorios y luego permanentes, la inestabilidad pasajera, la ansiedad y las alteraciones visuales.
Los otorrinolaringólogos diferencian dos mecanismos de daño auditivo: por un lado, el provocado por un único sonido intenso, por ejemplo el generado por el disparo de un arma de fuego, la pirotecnia o una bomba de estruendo; y por otro lado, el deterioro provocado por la exposición crónica, prolongada en el tiempo, por el trabajo en una industria, el hábito de la música u otros sonidos fuertes.
Pero el volumen no es lo único preocupante. Los expertos también echan la culpa a los problemas auditivos de los adolescentes a los auriculares cada vez más invasivos que salen a la venta. Cuanto más pequeños son los auriculares, más obturan el conducto auditivo, impidiendo los mecanismos naturales de amortiguación de los sonidos del oído.
Interesante ¿no?. Este texto fue publicado en la Revista Rumbos.